Se acaba la temporada que resumo con grandes avances, entre los cuales, haber tenido mis primeras salidas con un club de Sant Feliu de Llobregat: Sprintbike. Y… para qué mentir, llego la última. Pero bajo mi punto de vista, tiene nivel (en la Montserratina, la mayoría del club estaba entre los 200 primeros) y yo les aguanto el ritmo, que ya es mucho! Además, me tratan como a una reina. De momento, soy la única chica del club. También remarco la experiencia de un gran viaje; difícil de superar, teniendo en cuenta los días de vacaciones que comparto con mi pareja… Por la cabeza pasan muchas rutas que necesitan, al menos, dos meses. Hay que ser realistas. Si no se puede, no se puede. ¿Quizá cuando nos jubilemos? Seguiríamos en nuestra línia, siendo raros: en lugar de hacer viajes del inserso, tal vez daríamos la vuelta al mundo en bici, por ejemplo.
Como ya he dicho antes, se acaba la temporada y cuando termina una cosa, empieza otra; como la vuelta al cole, que en mi caso, como soy profe, es algo que se cumple al pie de la letra. Cerramos un capítulo para abrir otro, pero ahí estoy yo, en mi dilema existencial. Como en aquellos libros azules de “Tria la teva aventura”. Resulta que aún no sé qué página elegir… Y es que cuando de elegir se trata, al mismo tiempo renuncias otras opciones, cierras otras puertas… Si decides, por ejemplo, ir a la montaña, renuncias ir a la playa, y en ambos sitios te lo puedes pasar genial. Ahí está el kit de la cuestión. Y mientras no me aclare yo misma, iré divagando por la vida… Suena angustioso, pero no lo es… Simplemente, sigo igual, hago lo mismo, no he cambiado, soy yo.
Hasta ahora, aunque me hayan bajado un 5% el sueldo, me dedico a mi trabajo al 200% y, deportivamente, aunque no haya objetivos claros y estemos en temporada baja, aprovechando el buen tiempo que nos está acompañando, he seguido disfrutando de la bici. En estos días, he subido a Montserrat, donde me enzarcé en duelo con otra chica ciclista. Esta vez sí tenía con quien compararme! Fue una buena rival. Ofreció resistencia hasta el último kilómetro, pero la conseguí vencer. Su pareja también era ciclista, y allí estaba también, un poco más alante, picado con mi pareja. ¡Qué divertido! Una vez arriba, nos juntamos todos. Tras un cordial intercambio de impresiones, nos despedimos. Quizás nos volvamos a ver en la carretera… También me he estrenado con Ordino-Arcalis, cuya cota està situada a 2229 metros, en Andorra. La recomiendo por el entorno y las vistas.
En cuanto a mis cuestiones filosóficas, de momento, no hallo respuesta. Eso significa que tengo ante mi un abanico abierto de posibilidades por definir, tarde o temprano.