El despertador suena tan pronto, que me parece que todavía no han abierto las calles. Es lo que tiene que te guste esto del "sadociclismo": no descansas, sufres un montón de horas montada en lo alto de tu bici, para luego volver a casa reventad@ y seguir siendo un don nadie... Y al día siguiente, vuelta a empezar. Lo único que esta vez te toca madrugar para ir a currar y en vez de resaca, lo que te pasa es que te duelen hasta las pestañas...
Bueno, a lo que iba: Por fin, ha llegado el gran día de ponerse a prueba. A las cinco y media de la mañana, con legañas en los ojos, emprendemos la marcha hacia Sant Esteve d'En Bas, donde nos juntaremos un montón de "sadociclistas". ¡Esto promete!
La previsión meteorológica, como suele pasar en primavera, no nos ha dejado nada claro... Por eso, el viaje transcurre con incertidumbre, mirando al cielo y deseando ver un cachito de azul esperanzador... Pero no, el cielo está encapotado, e incluso nos caen algunas gotas.
Llegamos al pueblo, una vez recogidos los dorsales que Manuel Trapero, un compañero del club, ha tenido la amabilidad de recogernos el día anterior, ya que él hacía noche en un hotel cercano al pueblo. Des de aquí, aprovecho para darle las gracias. Nos reciben un montón de voluntarios equipados con armillas amarillas que nos dirigen hacia la zona especialmente habilitada para aparcar. El arco de salida está montado y la cuidada organización nos indica que estamos ante una de las grandes citas del cicloturismo nacional.
Se acerca la hora de la salida y no llueve pero, como más vale que sobre que no que falte, me meto el chubasquero en el bolsillo trasero del mallot. Nos dirigimos a la salida y tras el chupinazo empezamos a rodar. Los primeros kilómetros son llanos o con tendencia a bajar, lo que hace que el ritmo, al principio, sea muy rápido... Algunos adelantamientos resultan algo temerarios... Sólo se escuchan los ruidos de las ruedas de perfil, de los cambios de marchas y algunos avisos de alerta en los cambios de ritmo repentinos que provocan las rotondas... Son momentos de tensión y de máxima concentración, en los que priman los reflejos.
Pronto el primer puerto, el Coll de Capsacosta, de 2ª categoría, y con casi 9 kms, calmarían esos nervios. Empiezo a subir y mis sensaciones son inmejorables... ¡Estoy que me salgo! Tanto que voy adelantando a gente en todo el puerto y, al final, hasta se me hace corto.
Empieza la bajada, y con ella el primer dilema (de ahí la imagen que acompaña esta crónica). Los kamikazes me adelantan sin compasión. ¡No veas cómo se plegan! "¿Quizá podría copiarles y soltar un poco el freno?" Dice mi demonio... Miro el cuenta y veo que voy a 55km/h. "¡Qué narices! ¡No soy Marc Márquez, pero estoy bajando de maravilla!" Gana el ángel y decido bajar como yo sé...
El 2º puerto, el Coll de Canes es más largo pero también más tendido. Mi ángel sigue aconsejándome que guarde fuerzas, que son muchos kilómetros y que hay que volver. Mi demonio me dice que tire lo que pueda. Esta vez, me convence el demonio. Sigo adelantando posiciones en la subida. Aunque luego las pierdo en la bajada, la media que llevo, no es normal en mi... Intento buscarle una explicación hasta que la encuentro.... Ya sé lo que me pasa: ¡Estoy poseída!
Llego al desvío de la corta y la larga en un tiempo récord. ¡He hecho 90kms en 3 horas! El ángel me dice que me pare para hacer una foto al cuenta y disfrutar del momento, ya que es la primera vez en mi vida que veo una media así, habiendo subido 2 puertos; pero no le hago caso y sigo tirando. Ya guardaré en mi retina este recuerdo... Y, si me falla algun dia la memoria, aquí lo escribo para que quede.
El tercer puerto es EL PUERTO en mayúsculas: el Coll de Bracons, de 1ª categoria. Es pequeño pero matón... ¡Menudos rampotes! Y yo subiendo con un 26... Hay gente en el borde de la carretera, aplaudiendo y animando. Y entre los gritos, distingo una chica que dice que estoy entre las 20 primeras féminas... Pero, ¿cómo? ¿Está hablando de mi? No, será de mi "otro yo poseído"... O a lo mejor es que no hemos contado bien... La cuestión es que me da un subidón impresionante y me exijo así todavía más. Arriba una señora grita: "¡Eres la 21!". ¡Ostras! Que una se equivoque contando, vale... Dos ya sería mucha casualidad, ¿no?... Aún así, sigo algo incrédula... "No te flipes y párate a comer", dice mi angelito. Ahora sí, le hago caso obediente. Me tomo mi segundo y último gel, plátano, y bebida isotónica.
Pero todo lo que sube, baja, y no me refiero esta vez a los puertos ni a nada sexual... Bajando el puerto me vino el bajón. Válgame la redundancia... No tengo hambre, no tengo sed y no entiendo nada... Lo he hecho bien y, sin embargo, el gemelo derecho me está avisando... Algo no chuta... La bajada tiene sorpresas en forma de repechitos. En uno de ellos, quiero poner el plato pequeño pero no me coje... Vuelvo a poner el grande, y siento que los dos cuadríceps me dicen que me estoy pasando... Converso con ellos y les pido perdón. Intento, de nuevo, bajar al plato pequeño y se me sale la cadena. La recoloco rápidamente. Pero voy sola y tocada y el viento tampoco ayuda... Intento engancharme a algún pequeño grupo que me adelanta.... Imposible... Momento crítico.
Llego sufriendo al avituallamiento previo al 4º puerto, el Coll de Bac, largo y tendido. Decido pararme, beber, comer y estirar... "Te estarán pasando un montón de féminas", se enfada mi demonio... Pero la prioridad ahora es reponerme y el resto queda en segundo plano. "¡Hay que volver!", me acuerdo de nuevo de mi Ángel de la guarda.
Empiezo a subir, con poca resistencia y mucha cadencia. Me engancho a una chica que pedalea casi igual. "Ya vuelvo a ser yo", pienso para mis adentros... Ese algo que antes me había poseido, también había abducido a mi pulsómetro, que no me marcaba nada... De repente, junto con el reencuentro conmigo misma, éste volvía a señalar mi frecuencia cardíaca... ¿Habré resucitado? No sé, pero la cuestión es que ya dispongo de referencias objetivas y estoy subiendo al umbral. Por fin, me he recuperado.
El quinto puerto, regulando, lo hago muy bien y se me pasa rápido. Ya sólo queda disfrutar de la última bajada y cruzar la línea de meta. He hecho 175kms. Mi cuenta marca 6:34h. He parado 12 minutos en total y, además, no ha llovido. ¡Superfeliz con el resultado y un gran día vivido!

3 comentarios:
Roser estas en molt bon estat d forma em tens impresionada, felicitats campiona!!!
t'afegeixo a blogs amics, he començat a fer carretera fa poc, vinc de la btt, i les teves croniques de remences i qh m'han fet rumiar per l'any vinent....Tú tindras la culpa si vaig,jejejeje
Gràcies, Núria! Ok, Jordi! Encantada de que t'agradi el meu blog i que t'animi a marcar-te noves fites. Molts ànims!
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