Si bien el año 2012, empecé pisando fuerte y pensando que ese era mi año, y así lo escribí en una de mis entradas, los inicios de este año, no han sido de la misma suerte. Tanto es así, que el día uno de enero ya andaba literalmente coja. En la Cursa dels Nassos, yo que sé qué hice, pero la cuestión es que noté un tirón en el gemelo y, al terminar, me dolía al apoyar el pie en el suelo... Como se ve que eso era poca cosa, mi anemia decidió manifestarse de nuevo con más ímpetu, dejándome con ganas de nada al salir de currar. Le añadimos la gripe, de la que ya os había informado anteriormente, y para completar el “pack” de desventuras, vino lo peor: Tras una prueba médica, me dicen que tengo que hacerme una biopsia en un nódulo que tengo en el pecho. Ante tal panorama, replanteamiento total y valoración de las diversas opciones. La primera era sumergirme en un mar de lágrimas pero no resultaba una idea muy atrayente. La segunda opción, la que escogí sin dudar, era apostar por el optimismo y “palante”.
Hay quien cree que lo que piensas influye en lo que realmente te pasa. No sé si fue por eso, pero la cuestión es que todo quedó en una angustiosa espera y la confirmación de que no tenía por qué preocuparme. El mal trago, fue solo eso y, con ello un gran aprendizaje: hay que disfrutar cada segundo.
Por fin, se acabaron las malas
noticias y, poco a poco, voy centrándome en mi temporada. Ahora estamos en la fase de calidad: sufriendo un poquito más, ya
que hay que esforzarse. A mi modesto nivel, noto que voy progresando y cada vez
tengo mi mente un poco más en mis objetivos. Esta Semana Santa, no se ha
desaprovechado: dos días de calidad y uno de tirada larga, haciendo el
recorrido de la Montsec-Montsec a nuestro aire, que consta de unos 5 puertos
repartidos en 180kms, y con unas vistas panorámicas preciosas. Aquí os dejo prueba de ello:
Supongo que todo esto influye, pero la cuestión es que este domingo, hubo salida con el club, en plan intensivo y era el momento de ponerse a prueba. Encima, se unían a nosotros la grupeta que normalmente hace montaña, o sea que eramos una buena tropa... La "guerra" estaba asegurada.
La ruta consistìa en 150kms y subíamos el Ordal, La Talaia, Pontons y, para rematar, Creu Aragall. Yo no estaba dispuesta a que me esperaran mucho los chicos, así que decidí dar todo lo que pudiera. Por suerte, las dos primeras subidas no puntuaban en la "liga" del club... Los cuchillos todavía no volaban ya que, con buen criterio, se estaban reservando para el plato fuerte y, así, no me quedé atrás. Ahora bien, al acercarnos a la subida de Pontons, de repente, se hizo el silencio... Así que yo hice lo que me correspondía, ponerme al final del pelotón y empezar a rezar. Nada más empezar la subida, veo que se ponen de pie. Demasiado pronto para quedarme sola, así que aprieto los dientes, mantengo el plato grande y me levanto también...Y no los suelto!!!
Ya empezaba yo a pensar que eso era muy raro y que no podía ser, cuando se me ocurre bajar la mirada al cuenta y compruebo que estoy subiendo a 18km/h. ¡Caramba! ¡Creo que es la primera vez que subo así de bien! ¡A ver cuánto duro!... Pues no fueron 8 segundos, como de costumbre, sino que resistí bastante más de lo que me pensaba. Otra grata sorpresa. Finalmente, en cabeza, se decidió pegar el hachazo definitivo y yo tenía más que suficiente con mantener ese ritmo, así que pronto los perderia de vista. Pero lo importante es que terminé con buenas sensaciones, con ganas de seguir mejorando y de poderlo compartir con vosotros.
Supongo que todo esto influye, pero la cuestión es que este domingo, hubo salida con el club, en plan intensivo y era el momento de ponerse a prueba. Encima, se unían a nosotros la grupeta que normalmente hace montaña, o sea que eramos una buena tropa... La "guerra" estaba asegurada.
La ruta consistìa en 150kms y subíamos el Ordal, La Talaia, Pontons y, para rematar, Creu Aragall. Yo no estaba dispuesta a que me esperaran mucho los chicos, así que decidí dar todo lo que pudiera. Por suerte, las dos primeras subidas no puntuaban en la "liga" del club... Los cuchillos todavía no volaban ya que, con buen criterio, se estaban reservando para el plato fuerte y, así, no me quedé atrás. Ahora bien, al acercarnos a la subida de Pontons, de repente, se hizo el silencio... Así que yo hice lo que me correspondía, ponerme al final del pelotón y empezar a rezar. Nada más empezar la subida, veo que se ponen de pie. Demasiado pronto para quedarme sola, así que aprieto los dientes, mantengo el plato grande y me levanto también...Y no los suelto!!!
Ya empezaba yo a pensar que eso era muy raro y que no podía ser, cuando se me ocurre bajar la mirada al cuenta y compruebo que estoy subiendo a 18km/h. ¡Caramba! ¡Creo que es la primera vez que subo así de bien! ¡A ver cuánto duro!... Pues no fueron 8 segundos, como de costumbre, sino que resistí bastante más de lo que me pensaba. Otra grata sorpresa. Finalmente, en cabeza, se decidió pegar el hachazo definitivo y yo tenía más que suficiente con mantener ese ritmo, así que pronto los perderia de vista. Pero lo importante es que terminé con buenas sensaciones, con ganas de seguir mejorando y de poderlo compartir con vosotros.

