martes, 27 de marzo de 2012

XXI Terres del Vi i el Cava

Entre el tute de este domingo en bici y de ayer y hoy en el cole, se puede decir que estoy planchada, así que intentaré no alargarme demasiado. El domingo participé, por segundo año consecutivo, en la Marcha Cicloturista de Terres del Vi y Cava, junto con un compañero del club.

Como tenemos ya por norma, cada uno iría a su ritmo... Así nadie se aburre, ni nadie se agobia, sino que cada uno sufre y se sacrifica en la medida de sus posibilidades y de las ganas que tenga. Yo iba dispuesta a exprimirme al máximo y, al mismo tiempo, compararme con el año pasado...

Mi primera impresión en la salida fue que: o allí había mucho "pro", o yo soy mucho más "del montón" de lo que ya me había etiquetado. Las características de esta marcha, debido al perfil y las carreteras tranquilas, dan la oportunidad de rodar muy rápido. Total, que la gente salió flechá, mientras una se preguntaba qué hacía allí. La suerte era que, al no ser la primera vez, ya estaba inmunizada y no dejé que eso me asustara demasiado. Intenté coger un ritmo que pudiera llevar.

En las dos primeras horas, había recorrido 54kms a una media de 27km/h. Pero no me podía dejar impresionar por eso, ya que sabía que la mayor parte de la subida venía después y que, irremediablemente, esa media bajaría de forma sustancial. De momento, iba bien.

Como era de prever, la velocidad fue bajando de forma inversamente proporcional a los kilómetros de subida. Por eso, decidí no mirar la media, ni el tiempo que llevaba. Solo me fijaba en el kilometraje para calcular lo que me faltaba.

Me encontré, en muchos momentos, acompañada de otras chicas que parecían estar fuertes y ser luchadoras. Acostumbrada a estar en la cola, con la gente mayor, principiantes y gente que viene a disfrutar de la bici y no sufrir tanto, el hecho de tener a tres o cuatro chicas así a mi lado, me motivaba muchísimo más.

Cuando llegué a meta, y miré el tiempo en mi cuenta, pegué un grito de alegría ante la mirada atónita de algunos curiosos: ¡Se creerá esta que ha ganado! Pues claro que no, pero había completado el recorrido de 143kms y 2004 metros de desnivel en cinco horas y media de pedaleo, con una media notablemente superior a la del año pasado y mejores sensaciones. Bufff! Menos mal! El esfuerzo merece la pena!

lunes, 12 de marzo de 2012

Ya llegó la primavera

Ya hace más de un mes de la última entrada y, afortunadamente, ha llovido mucho... Bueno, es un decir, porque lo que es llover, llover de verdad, ni una gota, hasta hoy... O sea, que ya han pasado muchas cosas que merecen ser mencionadas aquí.

La primavera ya ha llegado, los días son más largos y esto hay que aprovecharlo. Aún no sé bien bien cómo irá la cosa: combinarlo con el trabajo me resulta muy difícil y, ahora, además, coincidimos en fin de trimestre. Ha habido jornadas maratonianas de salir del cole casi a las 9 de la noche... desde las 8:30h de la mañana, contad las horas! Pero, bueno, es lo que toca.

Hay una frase en mi mente que creo que me va a ayudar mucho: este año tiene que ser diferente al año pasado en cuanto a entrenos, tiene que ser mejor, si quiero mejorar en algo... Para empezar, algún día de aquellos que sabía que a la tarde sería imposible, me he levantado más pronto de lo normal para hacer una hora de rodillo. Algo que no había hecho el año pasado y que, seguramente, tendré que repetir más veces... Y ahora, empiezo con la calidad... Para ir en serio, tengo que hacerla sí o sí... y si se hace de noche, pues la haremos en rodillo o con luces por montaña, en plan nocturna. Vamos a ver si consigo este propósito y si, encima, lo publico en mi blog, se convierte en un compromiso oficial en toda regla. Ojalà pueda compartir bien pronto alegrías de buenas sensaciones y mejoría sobre la bici. Todo requiere su tiempo: pasito a pasito.

Para empezar bien la temporada, ya me he estrenado con una marcha de carretera: la 1ª Ports del Maresme, donde he comprobado que eso de salir con el club, me va genial para acostumbrarme a hacer tiradas más largas y con más de un puerto de subida. El fondo se puede decir que està, y ahora solo falta mejorar la velocidad. Pero, para mi, lo mejor de esa cursa, fue que tuve la oportunidad de conocer a Marc Estrada, un chico de 18 años que pretende hacer la Barcelona-Perpignan-Barcelona. Estuvo acompañándome un montón de kilómetros y, cómo vió que ya iba tocada, me protegió del viento en los llanos y me esperó en los repechos. Gracias a él, llegué bastante antes de lo que yo había previsto y, con la emoción del momento, no pude reprimir las ganas de darle un abrazo de agradecimiento que él recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Me convenció, en cierto modo, que el futuro no puede ser tan negro, si hay más personas como él. Desde aquí le deseo lo mejor en sus propósitos ciclistas y en su vida.

A la semana siguiente, decidí participar en las 24h Non Stop de Cycling que organizaba Christian Méndez, entrenador de mi gimnasio, que està preparando la Titan Desert, con motivos solidarios. Varios miembros del club quedamos para compartir la experiencia. La intención inicial era realizar dos horas, pero como había bicis disponibles, me animé y acabé haciendo las cinco últimas horas y quedarme hasta el final del evento. Christian M., acompañado de Ferran Pintor, habían pedaleado las 24 horas y acabaron bastante perjudicados, pero muy agradecidos por el éxito de esa iniciativa.

Este domingo, me espera la Terres del Vi i Cava, por segundo año consecutivo. El año pasado acababa de salir de una bronquitis y tuve que hacer el recorrido corto. Espero este año poder acabar el largo con mejores sensaciones.