lunes, 9 de abril de 2012

Pajarón de calidad

Esta semana santa, en la que he disfrutado de unas merecidas vacaciones, he aprovechado el tiempo para salir con la "burra" y hacer los entrenos de calidad como Chema Arguedas manda: Martes tocaba series de fuerza resistencia en subida. Miercoles, intensidad aeróbica y viernes, series de potencia en llano.

El fin de semana lo reservábamos más para el disfrute y para ir añadiendo puertos en nuestro haber. Así pues, sábado nos dirigimos en coche a La Pobla de Segur, para subir el Port de Perves (1334,9m) y el Viu de Llevata (1229,8m). Al empezar la primera ascensión, ya empecé a notar que no tiraba como de costumbre. Me había exprimido tanto con la calidad que parecía que me pasaba factura. Mis piernas no daban más y me costaba un montón subir las pulsaciones. Afortunadamente, los puertos no eran muy largos ni con grandes desniveles. Así pues, a una media muy modosita, se pudo hacer sin problemas.

Al día siguiente, domingo, nos esperaba la ruta guapa de verdad. Habíamos quedado con nuestro compañero de fatigas más fiel del club, Juan A. Cáceres, en su camping de La Seu d'Urgell para marcarnos un buen recorrido. Llegamos más que puntuales y, nada más iniciar la ruta, empezamos a subir en dirección al Coll de la Trava. De nuevo, tuve esa sensación extraña de no rendir en el pedaleo. El día se auguraba largo, pero la tranquila carretera, rodeada de cimas cubiertas de un manto blanco por las recientes nevadas, merecía la pena. Había que disfrutar ese paisaje.

Una vez coronado el puerto, tocaba descender para dirigirnos a la segundo puerto del día: el Port del Compte. Miguel, mi pareja, que había entrenado conmigo, sabía que iba un poco tocada y por eso, propuso dejar esta parte de la ruta para otro día. La alternativa era subir de nuevo el Coll de la Trava así que, puestos a subir, decidimos tirar para alante. Al poco rato, divisamos en el cielo un àguila calzada que planeaba majestuosa sobre nuestras cabezas. Todavía no lo sabíamos, pero el vuelo de aquella ave rapaz era una señal.

Llegamos arriba del puerto, o al menos, eso creímos en un principio. Ya nos extrañó el hecho que en el cartel no ponía Port del Compte sino Coll del Port. Tampoco estábamos a 1715 metros como teníamos previsto sino a 1650. Pensamos que podía ser el margen de error del programa utilizado para planificar la ruta y no le dimos más vueltas al asunto, hasta que, al rato de estar bajando, nos encontramos con un desvío que nos indicaba que para el Port del Compte había que subir otra vez. ¡Qué ilusión!

Finalmente, llegamos arriba y nos hacemos las fotos de rigor. Por fin, ya solo quedaban unos 30kms de bajada y despues unos 25kms en suave ascensión desde la carretera principal hasta el camping. Pero resulta que los 30kms de bajada no llegaban nunca. Bajábamos un poco, subíamos un repechón, bajábamos otro poco, volvíamos a subir... En cada repecho, me quedo atrás. Decido parar y comer una barrita energética. Son las dos del mediodía y aún nos queda bastante para llegar. Esto se está poniendo feo...

A 38kms del final, la carretera vuelve a ascender, pero esta vez, no se ve el final de la subida. ¡Pero esto qué es! ¿Otro puerto? Aquí es cuando me posee el àguila calzada. Tengo que bajar de la bici, coger aire y relajarme ya que, mentalmente, no estaba preparada para otra subida larga. Despues de esta paso, vendrían, por fin, 10kms seguidos de bajada que me supieron a gloria y enlazamos con la carretera principal. Teníamos viento en contra y por eso, decidimos ir en fila india.

A las 17.30h, llegamos a nuestro destino, muy cansados pero satisfechos por haberlo conseguido y haber descubierto una ruta preciosa. Además, nos esperaba una buena barbacoa para reponer fuerzas en buena compañía. Semana completada con éxito total.

martes, 27 de marzo de 2012

XXI Terres del Vi i el Cava

Entre el tute de este domingo en bici y de ayer y hoy en el cole, se puede decir que estoy planchada, así que intentaré no alargarme demasiado. El domingo participé, por segundo año consecutivo, en la Marcha Cicloturista de Terres del Vi y Cava, junto con un compañero del club.

Como tenemos ya por norma, cada uno iría a su ritmo... Así nadie se aburre, ni nadie se agobia, sino que cada uno sufre y se sacrifica en la medida de sus posibilidades y de las ganas que tenga. Yo iba dispuesta a exprimirme al máximo y, al mismo tiempo, compararme con el año pasado...

Mi primera impresión en la salida fue que: o allí había mucho "pro", o yo soy mucho más "del montón" de lo que ya me había etiquetado. Las características de esta marcha, debido al perfil y las carreteras tranquilas, dan la oportunidad de rodar muy rápido. Total, que la gente salió flechá, mientras una se preguntaba qué hacía allí. La suerte era que, al no ser la primera vez, ya estaba inmunizada y no dejé que eso me asustara demasiado. Intenté coger un ritmo que pudiera llevar.

En las dos primeras horas, había recorrido 54kms a una media de 27km/h. Pero no me podía dejar impresionar por eso, ya que sabía que la mayor parte de la subida venía después y que, irremediablemente, esa media bajaría de forma sustancial. De momento, iba bien.

Como era de prever, la velocidad fue bajando de forma inversamente proporcional a los kilómetros de subida. Por eso, decidí no mirar la media, ni el tiempo que llevaba. Solo me fijaba en el kilometraje para calcular lo que me faltaba.

Me encontré, en muchos momentos, acompañada de otras chicas que parecían estar fuertes y ser luchadoras. Acostumbrada a estar en la cola, con la gente mayor, principiantes y gente que viene a disfrutar de la bici y no sufrir tanto, el hecho de tener a tres o cuatro chicas así a mi lado, me motivaba muchísimo más.

Cuando llegué a meta, y miré el tiempo en mi cuenta, pegué un grito de alegría ante la mirada atónita de algunos curiosos: ¡Se creerá esta que ha ganado! Pues claro que no, pero había completado el recorrido de 143kms y 2004 metros de desnivel en cinco horas y media de pedaleo, con una media notablemente superior a la del año pasado y mejores sensaciones. Bufff! Menos mal! El esfuerzo merece la pena!

lunes, 12 de marzo de 2012

Ya llegó la primavera

Ya hace más de un mes de la última entrada y, afortunadamente, ha llovido mucho... Bueno, es un decir, porque lo que es llover, llover de verdad, ni una gota, hasta hoy... O sea, que ya han pasado muchas cosas que merecen ser mencionadas aquí.

La primavera ya ha llegado, los días son más largos y esto hay que aprovecharlo. Aún no sé bien bien cómo irá la cosa: combinarlo con el trabajo me resulta muy difícil y, ahora, además, coincidimos en fin de trimestre. Ha habido jornadas maratonianas de salir del cole casi a las 9 de la noche... desde las 8:30h de la mañana, contad las horas! Pero, bueno, es lo que toca.

Hay una frase en mi mente que creo que me va a ayudar mucho: este año tiene que ser diferente al año pasado en cuanto a entrenos, tiene que ser mejor, si quiero mejorar en algo... Para empezar, algún día de aquellos que sabía que a la tarde sería imposible, me he levantado más pronto de lo normal para hacer una hora de rodillo. Algo que no había hecho el año pasado y que, seguramente, tendré que repetir más veces... Y ahora, empiezo con la calidad... Para ir en serio, tengo que hacerla sí o sí... y si se hace de noche, pues la haremos en rodillo o con luces por montaña, en plan nocturna. Vamos a ver si consigo este propósito y si, encima, lo publico en mi blog, se convierte en un compromiso oficial en toda regla. Ojalà pueda compartir bien pronto alegrías de buenas sensaciones y mejoría sobre la bici. Todo requiere su tiempo: pasito a pasito.

Para empezar bien la temporada, ya me he estrenado con una marcha de carretera: la 1ª Ports del Maresme, donde he comprobado que eso de salir con el club, me va genial para acostumbrarme a hacer tiradas más largas y con más de un puerto de subida. El fondo se puede decir que està, y ahora solo falta mejorar la velocidad. Pero, para mi, lo mejor de esa cursa, fue que tuve la oportunidad de conocer a Marc Estrada, un chico de 18 años que pretende hacer la Barcelona-Perpignan-Barcelona. Estuvo acompañándome un montón de kilómetros y, cómo vió que ya iba tocada, me protegió del viento en los llanos y me esperó en los repechos. Gracias a él, llegué bastante antes de lo que yo había previsto y, con la emoción del momento, no pude reprimir las ganas de darle un abrazo de agradecimiento que él recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Me convenció, en cierto modo, que el futuro no puede ser tan negro, si hay más personas como él. Desde aquí le deseo lo mejor en sus propósitos ciclistas y en su vida.

A la semana siguiente, decidí participar en las 24h Non Stop de Cycling que organizaba Christian Méndez, entrenador de mi gimnasio, que està preparando la Titan Desert, con motivos solidarios. Varios miembros del club quedamos para compartir la experiencia. La intención inicial era realizar dos horas, pero como había bicis disponibles, me animé y acabé haciendo las cinco últimas horas y quedarme hasta el final del evento. Christian M., acompañado de Ferran Pintor, habían pedaleado las 24 horas y acabaron bastante perjudicados, pero muy agradecidos por el éxito de esa iniciativa.

Este domingo, me espera la Terres del Vi i Cava, por segundo año consecutivo. El año pasado acababa de salir de una bronquitis y tuve que hacer el recorrido corto. Espero este año poder acabar el largo con mejores sensaciones.



jueves, 16 de febrero de 2012

Sentimientos abandonados

Estoy cansada. Cansada, triste y decepcionada. Observo a mi alrededor y veo miradas ausentes y caras sin alma… Estoy cansada de tanta injusticia y tanta indiferencia… Y eso me pone triste… Tal vez, cuando vuelva a leer estas líneas, lo vea desde otro prisma. Quizá solo hayan pasado unas pocas horas. Ojala.

Escucho y oigo palabras de nada… Las pocas que dicen algo suelen ser necias, producto del enfermizo estrés. Y las que parecen ser de valores o compromiso, luego resulta que son mentira. Casi sería mejor el silencio…

¿Porqué tiene que ser todo tan complicado? Tanto esfuerzo en el trabajo y, cuando llego a casa, toca entrenar. Algunas veces, aunque parezca increíble, tengo ganas. Otras, en cambio, es mi pareja la que me empuja y busca mi motivación. ¡Gracias, cariño! ¡Qué haría yo sin ti! Y, también, hay ocasiones en las que llego y estoy sola y lo mando todo a la mierda… Hoy es uno de estos días. Necesito parar, aunque sea solo por un momento. Necesito pensar y escribir.

Han muerto dos ciclistas atropellados cerca de Balaguer y la rueda de la vida sigue girando. Estamos inmersos en una actividad frenética y el tiempo nos pasa tan rápido que ni siquiera somos conscientes de ello. No hay lugar para la reflexión. No hay empatía. Me niego en rotundo a ser un cuerpo vacío más, y por eso, desde mi blog, quiero hacer llegar el pésame a la familia y amigos de los fallecidos. Descansen en paz.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Los tiempos que vivimos

La pérdida de mi abuela que siempre estará en mi corazón, un gran viaje en bicicleta, un club ciclista y nuevas amistades que han ocupado un hueco en mi vida conforman, básicamente, el resumen personal de este año 2011 que ya se acaba. Acontecimientos enmarcados en una sociedad inmersa en una grave crisis económica y con perspectivas muy negativas. Si han tenido que pedir un crédito para pagarme este mes! Los políticos de turno han llegado a la conclusión que la cosa se arreglará congelando sueldos y subiendo impuestos, pero no hace falta tener un máster de Economía en Harvard para comprender que si la gente gana menos, también gasta menos.

A pesar de todo esto, que conjetura un futuro negro y pesimista, tengo un buen presentimiento. Éste, el 2012, serà un gran año para mí!

Muchos objetivos están en mente, entre ellos, volver por tercera vez al Soplao... Otros no dependen de mí, sino de un sorteo, como la Quebrantahuesos o la Ötztaler. Y si no soy la afortunada, hay un montón de marchas en esas mismas fechas. Lo mejor de todo es que estoy preparada y dispuesta a esforzarme. Y si entreno con la misma entrega y pasión con la que trabajo, conseguiré lo que me proponga seguro! No pretendo llegar la primera en ninguna de ellas: menuda tontería! Me he propuesto retos realistas y centrados en la mejora, no solo de mi forma física, sino también como persona.

Y para ello, tengo 366 días por delante, es año bisiesto!... Días en los que me quiero despertar pensando qué puedo hacer para mejorar el mundo, en los que entrene, en los que aprenda a perdonar y a pedir perdón, a reconocer cuando me he equivocado y a corregirlo, a afrontar las adversidades y a levantarme de nuevo para continuar luchando!

Por eso, quiero compartir con vosotros mi motivación, felicitaros por estas fiestas y el nuevo año 2012 que estará aquí dentro de unas pocas horas. Y recordaros que después de la tempestad, viene la calma... Todo es cuestión de tiempo.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Dilema existencial

Se acaba la temporada que resumo con grandes avances, entre los cuales, haber tenido mis primeras salidas con un club de Sant Feliu de Llobregat: Sprintbike. Y… para qué mentir, llego la última. Pero bajo mi punto de vista, tiene nivel (en la Montserratina, la mayoría del club estaba entre los 200 primeros) y yo les aguanto el ritmo, que ya es mucho! Además, me tratan como a una reina. De momento, soy la única chica del club.

También remarco la experiencia de un gran viaje; difícil de superar, teniendo en cuenta los días de vacaciones que comparto con mi pareja… Por la cabeza pasan muchas rutas que necesitan, al menos, dos meses. Hay que ser realistas. Si no se puede, no se puede. ¿Quizá cuando nos jubilemos? Seguiríamos en nuestra línia, siendo raros: en lugar de hacer viajes del inserso, tal vez daríamos la vuelta al mundo en bici, por ejemplo.

Como ya he dicho antes, se acaba la temporada y cuando termina una cosa, empieza otra; como la vuelta al cole, que en mi caso, como soy profe, es algo que se cumple al pie de la letra. Cerramos un capítulo para abrir otro, pero ahí estoy yo, en mi dilema existencial. Como en aquellos libros azules de “Tria la teva aventura”. Resulta que aún no sé qué página elegir… Y es que cuando de elegir se trata, al mismo tiempo renuncias otras opciones, cierras otras puertas… Si decides, por ejemplo, ir a la montaña, renuncias ir a la playa, y en ambos sitios te lo puedes pasar genial. Ahí está el kit de la cuestión. Y mientras no me aclare yo misma, iré divagando por la vida… Suena angustioso, pero no lo es… Simplemente, sigo igual, hago lo mismo, no he cambiado, soy yo.

Hasta ahora, aunque me hayan bajado un 5% el sueldo, me dedico a mi trabajo al 200% y, deportivamente, aunque no haya objetivos claros y estemos en temporada baja, aprovechando el buen tiempo que nos está acompañando, he seguido disfrutando de la bici. En estos días, he subido a Montserrat, donde me enzarcé en duelo con otra chica ciclista. Esta vez sí tenía con quien compararme! Fue una buena rival. Ofreció resistencia hasta el último kilómetro, pero la conseguí vencer. Su pareja también era ciclista, y allí estaba también, un poco más alante, picado con mi pareja. ¡Qué divertido! Una vez arriba, nos juntamos todos. Tras un cordial intercambio de impresiones, nos despedimos. Quizás nos volvamos a ver en la carretera… También me he estrenado con Ordino-Arcalis, cuya cota està situada a 2229 metros, en Andorra. La recomiendo por el entorno y las vistas.

En cuanto a mis cuestiones filosóficas, de momento, no hallo respuesta. Eso significa que tengo ante mi un abanico abierto de posibilidades por definir, tarde o temprano.

sábado, 6 de agosto de 2011

Distancia relativa. Tercera y última semana del viaje "7 fronteras"

Por fin, la crónica que más ganas tenía de escribir y ahora resulta que no sé por dónde empezar! Hágamoslo por el principio, como tiene que ser.

Ésta ha sido la tercera y última semana del viaje "7 fronteras".

La lluvia se ha retirado dándose por vencida. Más de una vez, al finalizar una etapa, he alzado la mirada al cielo y he gritado victoriosa: "Qué! Te pensabas que ibas a poder con nosotros, eh? Pues va a ser que no!" Cuando llevas un montón de horas sobre la bici, estás empapada y tus bambas escupen agua, el "punto" de locura lleva estas cosas: te enfadas con la lluvia y hablas con ella.

Con el viento, tampoco hemos hecho buenas migas. Éste sí que nos ha incordiado hasta el último momento. Pero he usado otra táctica. De qué sirve enfadarse con el viento? No hay más remedio que seguir dando pedales: te cansas más, avanzas menos, pero, al fin y al cabo, avanzas, que es de lo que se trata. Así que paciencia, que es la madre de la ciencia.

Ésta última semana, ha sido la de los puertos, con un total de 16, alcanzando la cima "coppi" en el Port d'Envalira, en Andorra, con 2408 metros de altitud.

Con nuestros propios medios, hemos ido pasando fronteras. A veces, hemos estado en tres países diferentes en un mismo día. Por ejemplo, hace 3 días, desayunamos en Francia, comimos en Andorra y cenamos en España. Algo similar nos había ocurrido anteriormente con Bélgica, Francia y Luxemburgo.

Poco a poco, hemos ido avanzando kilómetros, para acabar completando nuestro viaje más largo hasta ahora. Cuando miramos el recorrido hecho en el mapa, nos parece que hemos hecho una barbaridad de kilómetros. Pero sólo es una percepción subjetiva; nada más hay que compararlo con los "tropecientosmil" kilómetros que lleva el "biciclown" o, por el lado contrario, observar la reacción de la persona a la que le preguntas cuánto falta para llegar al próximo pueblo. Recuerdo una señora que, con cara de pena, nos aconsejaba que cogiéramos un autobús y a la que traté de consolar: "20 kilómetros, dice? Llevamos más de 80, señora... Eso no es nada!" Y es que la distancia es relativa. Todo depende de los ojos que la miden...

Han sido, finalmente, 8 países, 7 fronteras, 2339 kms y 21 días de pedaleo sin descanso. Reto conseguido!

Ahora que ya estamos en casa, reflexión personal y mirar hacia adelante. Es realmente ahí donde está la gracia de todo viaje, como los cuentos infantiles, tiene su moraleja: "Todo lo que uno se propone, con método, pequeños objetivos y, sobretodo, esfuerzo, se puede conseguir."