jueves, 24 de mayo de 2012

Soplao 2012: No pudo ser

Cuando vas al Soplao por tercera vez, ya sabes a lo que vas. Nosotros, como entreno, el fin de semana anterior lo tuvimos completito. El sábado habíamos organizado una pequeña cronoescalada con los compañeros del club, como excusa perfecta para ir a desayunar y, de alguna manera, encontrar un punto de unión entre los que, normalmente, salimos en carretera y los de montaña. La mañana pasó de forma amena y divertida.

Al día siguiente, habíamos decidido hacer una ruta larga por montaña. Consistía en ir desde Sant Feliu de Llobregat hasta el Turó de l’Home y, luego, bajar a Sant Celoni, donde se había dejado estratégicamente una furgoneta, que nos llevaría de vuelta a casa. Salían casi 140 kilómetros con 4000 metros de desnivel positivo.

Como el día se preveía largo, empezamos la ruta muy temprano. La temperatura era perfecta para el pedaleo, ni mucho frío ni mucho calor. Fuimos haciendo paradas técnicas durante la ruta: para comer y estirar piernas. Poco a poco, fueron pasando los kilómetros... Pero, a medida que pasaban las horas, podíamos comprobar que las nubes iban ganándole terreno al sol. Aun así, ni se nos pasó por la mente el dejar de dar pedales… ¡Ya casi estábamos! A seis kilómetros de coronar, una niebla intensa nos impedía ver más allá de dos metros y la piel quedó cubierta de gotitas de agua por la humedad. Por fin, llegamos arriba.

Los que habían coronado primero, pudieron hacerse algunas fotos para inmortalizar el momento, pero yo no estuve a tiempo… Tampoco me preocupaba eso, ya que habían bajado en picado las temperaturas, empezaba a llover y mi “superchubasquero” lo tenía en casa. Lo único que podía pensar en ese momento es que había que llegar a Sant Celoni lo antes posible.

Al poco de empezar el descenso por carretera, comenzó una rabiosa tormenta, con granizo, rayos y truenos incluidos. Con lo friolera que yo soy, decidí que, bajando, tenía que mover brazos y piernas para mantener el calor y así lo hice hasta que llegamos a la furgoneta. En todo el descenso no dejó de llover, así que llegué helada y calada hasta los huesos, como el resto de mis compañeros. Una vez allí, toalla y calefacción a tope, pero la tiritera tardó en irse un buen rato…

Al final, la ruta se había convertido en una auténtica odisea y, a la vez, un magnífico entrenamiento psicológico para el Soplao. Durante la semana, empezamos a seguir la previsión meteorológica de la zona, y cada día que pasaba era peor. Iba a llover fijo.

El día D, estamos en Cabezón de la Sal, en la linia de salida. Esta vez, bien equipados: con chubasquero, ropa de abrigo y ropa de recambio. Preparados para mojarnos de nuevo. Empezamos a dar pedales y nos adentramos en el camino. Ha estado lloviendo durante toda la noche y el terreno está impracticable. Demasiado barro para tan poca técnica. Tengo que bajar y patear un buen rato. Mis bambas no están preparadas para caminar en este terreno. Se hunden en el barro y, cada vez que levanto el pie, me rozan los talones. No tardo mucho en tener una llaga en ambos pies que me molesta enormemente y me impide andar más rápido. Además, tengo barro hasta en las cejas...

Cae una lluvia fina, la típica “cántabra” que no cesa y que a veces, es más intensa. Llega un momento en que el chubasquero ya no hace su función. Estoy mojada por dentro. Tengo los guantes y los calcetines empapados y la temperatura también está bajando. Los kilómetros transcurren muy lentos por el barrizal en el que estamos metidos. La gente se cae subiendo, porque les patina la rueda trasera. La cosa no pinta nada bien…

En uno de los avituallamientos, veo un coche-ambulancia que me cura los pies. Las caras de la gente que nos rodea son un auténtico cuadro. Escucho gente que pregunta como se hace para volver a Cabezón y, en ese preciso instante, decido que yo también haré lo mismo. Me retiro y, sin embargo, no tengo remordimientos como el primer año. La semana pasada ya había aprendido que con la naturaleza no se juega y que, a pesar que creamos estar muy fuertes, al mismo tiempo, podemos ser muy vulnerables…

Mi pareja decide hacer lo mismo para acompañarme, a pesar de que él soporta mucho mejor el frío. Durante el recorrido de vuelta, vemos un camión de bomberos y dos vehículos del cuerpo de rescate que van en sentido contrario al nuestro. No pasamos ni por meta, porque no tiene ningún sentido. Nos metemos en la habitación, nos duchamos y nos cambiamos. La lluvia sigue sin descanso y, ya a buen resguardo, no paramos de escuchar sirenas de ambulancias que van y vienen.

Más tarde, nos enteraríamos de que arriba, en Palombera, había una sensación térmica de -3ºC, que había granizado de lo lindo y que la organización había recortado el recorrido ya que los servicios médicos no daban abasto para atender tantas hipotermias. De nuestros compañeros del club, solo uno ha logrado la gran hazaña de terminar el recorrido completo…. Todo esto, me reafirma. He tomado la decisión correcta y, por eso, no me arrepiento. Ahora toca pensar en los próximos retos.

sábado, 21 de abril de 2012

32ª Rutes del Montseny

Como más vale tarde que nunca, aunque ya hayan pasado unos días, escribiré la crónica de mi participación en la Rutes del Montseny que se hizo el pasado 15 de abril. Desde un principio estábamos apuntados a la larga, que consta de 172kms, para empezar a poner a prueba al cuerpo en estas distancias.

Como dice el refrán "en abril, aguas mil" y después de ir siguiendo el tiempo en televisión durante toda la semana de antes con espíritu esperanzador, se corroboraba, cada vez con mayor certeza, la mala previsión: alta probabilidad de precipitaciones y bajada importante de temperaturas. Por suerte, ya me había llegado el peazo impermeable de bici que había comprado en Internet. "Si llueve, estreno modelito!" pensaba yo.

En principio, el día de la marcha, amaneció claro, pero en el trayecto de aproximación a Granollers, desde el coche, habíamos visto las montañas, en las que supuestamente ibamos a rodar, espolvoreadas de blanco. Yo vestía la equipación de invierno. La ruta iba a ser muy larga y no sabía lo que podía pasar en el transcurso de la jornada. Un compañero del club decidió quedarse conmigo, mientras el resto iban a darlo todo.

El primer puerto era de 3ª categoría y, la verdad es que, no sé si fue porque iba conversando con mi compañero de fatigas, ni me enteré. Enseguida, estaba en el segundo puerto, esta vez de 1º categoría, el de Santa Fe. Decidí tomármelo con calma, ya que era largo y, además, no era el último. ¡Tampoco quería que me pillara ningun águila calzada! Cogí un ritmo constante que no me agotara y lo mantuve hasta el final.

Después de 64kms, paré en el 1r avituallamiento y me zampé con gusto una rebanada de pan con tomate y queso y una Coca-Cola. El sol no calentaba y se acercaba un amenazador nubarrón negro. Quizás por eso, en el desvío de la corta y la larga, muchos decidieron cambiar de planes y hacer la corta. Si ya estaba en la cola del pelotón, a partir de entonces, lo iba a estar más, hasta el punto de sospechar que, en cualquier momento, algún ruido de motor detrás mío sería el coche o la moto-escoba. Cada vez que me adelantaba un vehículo y comprobaba que no era de la organización sentía un cierto alivio.

Finalmente, el tercer puerto del día, era tambien de 1º categoría, el de Collformic. Yo no sé qué me había imaginado pero cuando terminé el puerto, me dió la sensación de que no era para tanto... ¿Quizás no hubiera tenido que ser tan conservadora? La verdad es que estaba bien, sin atisbo de pájara ni de cansancio extremo y ya quedaba lo mejor: la bajada y el llano. Fue aquí donde estrené el impermeable, ya que empezó a llover bastante. Además, hacía un frío del carajo, pero ya estaba terminando.

Acabé con un tiempo de 7h48min de pedaleo y muy contenta, porque tenía la sensación que podría hacer 30kms más, que serían los que me faltarían para completar la QH.

lunes, 9 de abril de 2012

Pajarón de calidad

Esta semana santa, en la que he disfrutado de unas merecidas vacaciones, he aprovechado el tiempo para salir con la "burra" y hacer los entrenos de calidad como Chema Arguedas manda: Martes tocaba series de fuerza resistencia en subida. Miercoles, intensidad aeróbica y viernes, series de potencia en llano.

El fin de semana lo reservábamos más para el disfrute y para ir añadiendo puertos en nuestro haber. Así pues, sábado nos dirigimos en coche a La Pobla de Segur, para subir el Port de Perves (1334,9m) y el Viu de Llevata (1229,8m). Al empezar la primera ascensión, ya empecé a notar que no tiraba como de costumbre. Me había exprimido tanto con la calidad que parecía que me pasaba factura. Mis piernas no daban más y me costaba un montón subir las pulsaciones. Afortunadamente, los puertos no eran muy largos ni con grandes desniveles. Así pues, a una media muy modosita, se pudo hacer sin problemas.

Al día siguiente, domingo, nos esperaba la ruta guapa de verdad. Habíamos quedado con nuestro compañero de fatigas más fiel del club, Juan A. Cáceres, en su camping de La Seu d'Urgell para marcarnos un buen recorrido. Llegamos más que puntuales y, nada más iniciar la ruta, empezamos a subir en dirección al Coll de la Trava. De nuevo, tuve esa sensación extraña de no rendir en el pedaleo. El día se auguraba largo, pero la tranquila carretera, rodeada de cimas cubiertas de un manto blanco por las recientes nevadas, merecía la pena. Había que disfrutar ese paisaje.

Una vez coronado el puerto, tocaba descender para dirigirnos a la segundo puerto del día: el Port del Compte. Miguel, mi pareja, que había entrenado conmigo, sabía que iba un poco tocada y por eso, propuso dejar esta parte de la ruta para otro día. La alternativa era subir de nuevo el Coll de la Trava así que, puestos a subir, decidimos tirar para alante. Al poco rato, divisamos en el cielo un àguila calzada que planeaba majestuosa sobre nuestras cabezas. Todavía no lo sabíamos, pero el vuelo de aquella ave rapaz era una señal.

Llegamos arriba del puerto, o al menos, eso creímos en un principio. Ya nos extrañó el hecho que en el cartel no ponía Port del Compte sino Coll del Port. Tampoco estábamos a 1715 metros como teníamos previsto sino a 1650. Pensamos que podía ser el margen de error del programa utilizado para planificar la ruta y no le dimos más vueltas al asunto, hasta que, al rato de estar bajando, nos encontramos con un desvío que nos indicaba que para el Port del Compte había que subir otra vez. ¡Qué ilusión!

Finalmente, llegamos arriba y nos hacemos las fotos de rigor. Por fin, ya solo quedaban unos 30kms de bajada y despues unos 25kms en suave ascensión desde la carretera principal hasta el camping. Pero resulta que los 30kms de bajada no llegaban nunca. Bajábamos un poco, subíamos un repechón, bajábamos otro poco, volvíamos a subir... En cada repecho, me quedo atrás. Decido parar y comer una barrita energética. Son las dos del mediodía y aún nos queda bastante para llegar. Esto se está poniendo feo...

A 38kms del final, la carretera vuelve a ascender, pero esta vez, no se ve el final de la subida. ¡Pero esto qué es! ¿Otro puerto? Aquí es cuando me posee el àguila calzada. Tengo que bajar de la bici, coger aire y relajarme ya que, mentalmente, no estaba preparada para otra subida larga. Despues de esta paso, vendrían, por fin, 10kms seguidos de bajada que me supieron a gloria y enlazamos con la carretera principal. Teníamos viento en contra y por eso, decidimos ir en fila india.

A las 17.30h, llegamos a nuestro destino, muy cansados pero satisfechos por haberlo conseguido y haber descubierto una ruta preciosa. Además, nos esperaba una buena barbacoa para reponer fuerzas en buena compañía. Semana completada con éxito total.

martes, 27 de marzo de 2012

XXI Terres del Vi i el Cava

Entre el tute de este domingo en bici y de ayer y hoy en el cole, se puede decir que estoy planchada, así que intentaré no alargarme demasiado. El domingo participé, por segundo año consecutivo, en la Marcha Cicloturista de Terres del Vi y Cava, junto con un compañero del club.

Como tenemos ya por norma, cada uno iría a su ritmo... Así nadie se aburre, ni nadie se agobia, sino que cada uno sufre y se sacrifica en la medida de sus posibilidades y de las ganas que tenga. Yo iba dispuesta a exprimirme al máximo y, al mismo tiempo, compararme con el año pasado...

Mi primera impresión en la salida fue que: o allí había mucho "pro", o yo soy mucho más "del montón" de lo que ya me había etiquetado. Las características de esta marcha, debido al perfil y las carreteras tranquilas, dan la oportunidad de rodar muy rápido. Total, que la gente salió flechá, mientras una se preguntaba qué hacía allí. La suerte era que, al no ser la primera vez, ya estaba inmunizada y no dejé que eso me asustara demasiado. Intenté coger un ritmo que pudiera llevar.

En las dos primeras horas, había recorrido 54kms a una media de 27km/h. Pero no me podía dejar impresionar por eso, ya que sabía que la mayor parte de la subida venía después y que, irremediablemente, esa media bajaría de forma sustancial. De momento, iba bien.

Como era de prever, la velocidad fue bajando de forma inversamente proporcional a los kilómetros de subida. Por eso, decidí no mirar la media, ni el tiempo que llevaba. Solo me fijaba en el kilometraje para calcular lo que me faltaba.

Me encontré, en muchos momentos, acompañada de otras chicas que parecían estar fuertes y ser luchadoras. Acostumbrada a estar en la cola, con la gente mayor, principiantes y gente que viene a disfrutar de la bici y no sufrir tanto, el hecho de tener a tres o cuatro chicas así a mi lado, me motivaba muchísimo más.

Cuando llegué a meta, y miré el tiempo en mi cuenta, pegué un grito de alegría ante la mirada atónita de algunos curiosos: ¡Se creerá esta que ha ganado! Pues claro que no, pero había completado el recorrido de 143kms y 2004 metros de desnivel en cinco horas y media de pedaleo, con una media notablemente superior a la del año pasado y mejores sensaciones. Bufff! Menos mal! El esfuerzo merece la pena!

lunes, 12 de marzo de 2012

Ya llegó la primavera

Ya hace más de un mes de la última entrada y, afortunadamente, ha llovido mucho... Bueno, es un decir, porque lo que es llover, llover de verdad, ni una gota, hasta hoy... O sea, que ya han pasado muchas cosas que merecen ser mencionadas aquí.

La primavera ya ha llegado, los días son más largos y esto hay que aprovecharlo. Aún no sé bien bien cómo irá la cosa: combinarlo con el trabajo me resulta muy difícil y, ahora, además, coincidimos en fin de trimestre. Ha habido jornadas maratonianas de salir del cole casi a las 9 de la noche... desde las 8:30h de la mañana, contad las horas! Pero, bueno, es lo que toca.

Hay una frase en mi mente que creo que me va a ayudar mucho: este año tiene que ser diferente al año pasado en cuanto a entrenos, tiene que ser mejor, si quiero mejorar en algo... Para empezar, algún día de aquellos que sabía que a la tarde sería imposible, me he levantado más pronto de lo normal para hacer una hora de rodillo. Algo que no había hecho el año pasado y que, seguramente, tendré que repetir más veces... Y ahora, empiezo con la calidad... Para ir en serio, tengo que hacerla sí o sí... y si se hace de noche, pues la haremos en rodillo o con luces por montaña, en plan nocturna. Vamos a ver si consigo este propósito y si, encima, lo publico en mi blog, se convierte en un compromiso oficial en toda regla. Ojalà pueda compartir bien pronto alegrías de buenas sensaciones y mejoría sobre la bici. Todo requiere su tiempo: pasito a pasito.

Para empezar bien la temporada, ya me he estrenado con una marcha de carretera: la 1ª Ports del Maresme, donde he comprobado que eso de salir con el club, me va genial para acostumbrarme a hacer tiradas más largas y con más de un puerto de subida. El fondo se puede decir que està, y ahora solo falta mejorar la velocidad. Pero, para mi, lo mejor de esa cursa, fue que tuve la oportunidad de conocer a Marc Estrada, un chico de 18 años que pretende hacer la Barcelona-Perpignan-Barcelona. Estuvo acompañándome un montón de kilómetros y, cómo vió que ya iba tocada, me protegió del viento en los llanos y me esperó en los repechos. Gracias a él, llegué bastante antes de lo que yo había previsto y, con la emoción del momento, no pude reprimir las ganas de darle un abrazo de agradecimiento que él recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Me convenció, en cierto modo, que el futuro no puede ser tan negro, si hay más personas como él. Desde aquí le deseo lo mejor en sus propósitos ciclistas y en su vida.

A la semana siguiente, decidí participar en las 24h Non Stop de Cycling que organizaba Christian Méndez, entrenador de mi gimnasio, que està preparando la Titan Desert, con motivos solidarios. Varios miembros del club quedamos para compartir la experiencia. La intención inicial era realizar dos horas, pero como había bicis disponibles, me animé y acabé haciendo las cinco últimas horas y quedarme hasta el final del evento. Christian M., acompañado de Ferran Pintor, habían pedaleado las 24 horas y acabaron bastante perjudicados, pero muy agradecidos por el éxito de esa iniciativa.

Este domingo, me espera la Terres del Vi i Cava, por segundo año consecutivo. El año pasado acababa de salir de una bronquitis y tuve que hacer el recorrido corto. Espero este año poder acabar el largo con mejores sensaciones.



jueves, 16 de febrero de 2012

Sentimientos abandonados

Estoy cansada. Cansada, triste y decepcionada. Observo a mi alrededor y veo miradas ausentes y caras sin alma… Estoy cansada de tanta injusticia y tanta indiferencia… Y eso me pone triste… Tal vez, cuando vuelva a leer estas líneas, lo vea desde otro prisma. Quizá solo hayan pasado unas pocas horas. Ojala.

Escucho y oigo palabras de nada… Las pocas que dicen algo suelen ser necias, producto del enfermizo estrés. Y las que parecen ser de valores o compromiso, luego resulta que son mentira. Casi sería mejor el silencio…

¿Porqué tiene que ser todo tan complicado? Tanto esfuerzo en el trabajo y, cuando llego a casa, toca entrenar. Algunas veces, aunque parezca increíble, tengo ganas. Otras, en cambio, es mi pareja la que me empuja y busca mi motivación. ¡Gracias, cariño! ¡Qué haría yo sin ti! Y, también, hay ocasiones en las que llego y estoy sola y lo mando todo a la mierda… Hoy es uno de estos días. Necesito parar, aunque sea solo por un momento. Necesito pensar y escribir.

Han muerto dos ciclistas atropellados cerca de Balaguer y la rueda de la vida sigue girando. Estamos inmersos en una actividad frenética y el tiempo nos pasa tan rápido que ni siquiera somos conscientes de ello. No hay lugar para la reflexión. No hay empatía. Me niego en rotundo a ser un cuerpo vacío más, y por eso, desde mi blog, quiero hacer llegar el pésame a la familia y amigos de los fallecidos. Descansen en paz.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Los tiempos que vivimos

La pérdida de mi abuela que siempre estará en mi corazón, un gran viaje en bicicleta, un club ciclista y nuevas amistades que han ocupado un hueco en mi vida conforman, básicamente, el resumen personal de este año 2011 que ya se acaba. Acontecimientos enmarcados en una sociedad inmersa en una grave crisis económica y con perspectivas muy negativas. Si han tenido que pedir un crédito para pagarme este mes! Los políticos de turno han llegado a la conclusión que la cosa se arreglará congelando sueldos y subiendo impuestos, pero no hace falta tener un máster de Economía en Harvard para comprender que si la gente gana menos, también gasta menos.

A pesar de todo esto, que conjetura un futuro negro y pesimista, tengo un buen presentimiento. Éste, el 2012, serà un gran año para mí!

Muchos objetivos están en mente, entre ellos, volver por tercera vez al Soplao... Otros no dependen de mí, sino de un sorteo, como la Quebrantahuesos o la Ötztaler. Y si no soy la afortunada, hay un montón de marchas en esas mismas fechas. Lo mejor de todo es que estoy preparada y dispuesta a esforzarme. Y si entreno con la misma entrega y pasión con la que trabajo, conseguiré lo que me proponga seguro! No pretendo llegar la primera en ninguna de ellas: menuda tontería! Me he propuesto retos realistas y centrados en la mejora, no solo de mi forma física, sino también como persona.

Y para ello, tengo 366 días por delante, es año bisiesto!... Días en los que me quiero despertar pensando qué puedo hacer para mejorar el mundo, en los que entrene, en los que aprenda a perdonar y a pedir perdón, a reconocer cuando me he equivocado y a corregirlo, a afrontar las adversidades y a levantarme de nuevo para continuar luchando!

Por eso, quiero compartir con vosotros mi motivación, felicitaros por estas fiestas y el nuevo año 2012 que estará aquí dentro de unas pocas horas. Y recordaros que después de la tempestad, viene la calma... Todo es cuestión de tiempo.