Todo llega y todo pasa... Y una vez pasado, parece que en seguida pierde su valor. Se esfuma como el humo de un cigarro. Por eso, si algún día, cuando sea muy muy muy vieja, pierdo un poco la memoria, tengo este blog. Me gustaría que alguien me lo leyera y me dijera: Mira, esto lo escribiste tu misma hace muchos años. Es lo que tu hiciste, es lo que tu viviste, es lo que tu llegaste a conseguir...
Han pasado dos días desde mi participación en la QH y no quiero que se pierda todo el camino que he recorrido para llegar al dia 23 de junio del 2012. Ha sido un año muy duro de entreno: He hecho en total unos 7600kms y ha habido de todo. Ha habido días buenos, de compartir rueda con otros compañeros del club con el mismo objetivo, ilusión y risas... Pero también ha habido días de frío, lluvia, viento... Ha habido cansancio, dolor, sudor y lágrimas... Momentos de desgana, agobio, soledad y de sentirme incomprendida... Ha habido tantas cosas, que no quiero que queden en el olvido...
Llega el gran día. Somos 6 personas del club que vamos a la marcha. Nos levantamos muy pronto y desayunamos. Pero con tanta gente pasó lo que era de esperar: entre uno que tenía que ir al baño, otro llenar los bidones y otros pequeños imprevistos de última hora, acabamos saliendo muy justos de tiempo. Los nervios se respiran en el ambiente.
Estamos alojados en una encantadora casa rural a 8kms de Sabiñánigo. Salimos pitando y acabamos aparcando en el primer descampado que encontramos. Despues comprobaríamos que habíamos dejado el coche a 4kms de la salida. Por fin, llegamos y nos colocamos casí al final de la cola. Al poco rato, escuchamos el petardo que da la salida. Me impresionan los helicópteros sobrevolando el pueblo... Como el pelotón no se mueve, empezamos a relajarnos y nos hacemos alguna fotillo para inmortalizar el momento. Creo que tardamos unos 20 minutos en pasar por la línia de salida más o menos.
Mi marido y yo nos deseamos suerte y, en seguida, se adelanta y lo pierdo de vista. Tiene una ilusión loca por ponerse a prueba y hacer tiempo. Sé que el día será largo y, por eso, intento estar al lado de dos de mis compañeros del club el máximo tiempo posible. Permanezco con ellos unos 40kms, pero tengo que hacer una parada por necesidad "imperativa" del Sr. Roca y no quiero que se me espere. Voy bien, hay mucha gente y no estaré sola.
El primer puerto lo subo de forma muy conservadora, porque me quedan tres más. En todas partes hay gente animando, aplaudiendo y gritando. Parece que estoy en el Tour. Corono el Somport sin problemas. Ahora toca bajar. Me paro a ponerme las mangas y me alegro de haber cogido el paraviento, que había dudado en coger, más que nada, porque entre la bomba de inflar, las tropecientas barritas energéticas, los geles y frutos secos que llevaba, parecía que me iban a reventar los bolsillos de atrás. Preferí quitar barritas, pensando que habia habituallamientos, a cambio del paravientos. Y qué gran acierto! Total, que me lo puse todo y me fue perfecto. Y es que fue pasar la frontera y cambiar el clima. Como en los cuentos de hadas y duendes que viven en bosques encantados, de repente, quedé sumergida en una niebla humeda y fría. Como algunos ya sabeis, el mal tiempo me suele desmoralizar, pero esta vez, fue diferente, porque... no sé porqué... pero estaba convencida que en el Portalet haría sol.
El Marie Blanque es el segundo puerto a superar. Era mi mayor desafío ya que el piñón más grande que llevo es un 26 y no había hecho caso a los consejos de que me pusiera un 28 para afrontar las duras rampas de los últimos 4 kilómetros de este puerto. Durante la temporada, había hecho con el club el Tagamanent con el 26: sufriendo mucho, pero sin poner el pie en el suelo. Pensé que si había podido con el Tagamanent, podría con el Marie Blanque y así fue. Lo que hace la mente! Arriba en el puerto, otra vez la gente animando; sobretodo los vascos, que se desviven cuando me ven. Oigo gritos de "Tu sí que vales!", "Aupa neska!", "Tira parriba que vas muy bien!" e inconscientemente acelero el ritmo y paso por el control.
Ya voy por el tercer puerto: el Portalet. Voy distraida con los demás ciclistas, la gente que nos mira, el coche de asistencia mecánica, los quads, la moto con el cámara!!! Menuda organización! No me agobia estar sola. Al contrario, voy genial, porque voy a mi ritmo, y sé que así la voy a terminar dignamente. Y lo mejor de todo, tal y como había predecido, sale el sol! Los primeros kilómetros tienen desniveles muy llevaderos: el 2%, el 3%, el 5%... Sé que es un puerto muy largo y que más adelante se complicará la cosa y ya me voy mentalizando. Paro en el habituallamiento de mitad del puerto y me cojo un plátano de reserva por si las moscas... A falta de 4 kms de coronar ,el desnivel ya ha subido a un 9% y se nota. Es hora de comerse el plátano y sacar casta. Ya casi lo tengo!
Cruzo frontera y envió un mensaje a mi marido para decirle dónde estoy, que todo marcha bien y que le quiero. Luego me entero de que él lo leyó estando ya en la meta, que estaba preocupado y que esas poquitas palabras le hicieron emocionarse. Qué bonito! Solo me queda Hoz de Jaca. Son dos kms de nada, pienso, lo único que llevo 178kms ens las piernas... Para no decaer, porque ya me noto algo cansada y no quería conocer al Quebrantahuesos en persona, me tomo un gel que me va de perlas. Arriba más vascos animando que hasta me hacen la ola! Ahora sí que lo tengo!
El último tramo lo hice a lo màximo que pude. Ya tenía ganas de llegar y, gracias a otro ciclista, que me adelanta, me recoge, me hace de libre, nos juntamos con una buena grupeta que tira rápido, en la que hay dos chicas más. Al final, el orgullo puede más, pasa un ciclista a nuestro lado "tooloco". Me marco un sprint de los guapos y dejo la grupeta atrás. Ahí queda eso! Cuando llego, llevan rato todos mis compis del club y mi marido que me recibe con un abrazo. Por cierto, han hecho todos unos tiempazos que dan miedo. Voy a comer y, mientras, Miguel me va a buscar el diploma y la medalla. Todavía no sé qué tiempo he hecho...
La gran sorpresa viene entonces: no sólo he terminado bien, sino que he conseguido plata!!! Ahora me doy cuenta que todo el esfuerzo ha valido la pena.