Como más vale tarde que nunca, aunque ya hayan pasado unos días, escribiré la crónica de mi participación en la Rutes del Montseny que se hizo el pasado 15 de abril. Desde un principio estábamos apuntados a la larga, que consta de 172kms, para empezar a poner a prueba al cuerpo en estas distancias. Como dice el refrán "en abril, aguas mil" y después de ir siguiendo el tiempo en televisión durante toda la semana de antes con espíritu esperanzador, se corroboraba, cada vez con mayor certeza, la mala previsión: alta probabilidad de precipitaciones y bajada importante de temperaturas. Por suerte, ya me había llegado el peazo impermeable de bici que había comprado en Internet. "Si llueve, estreno modelito!" pensaba yo.
En principio, el día de la marcha, amaneció claro, pero en el trayecto de aproximación a Granollers, desde el coche, habíamos visto las montañas, en las que supuestamente ibamos a rodar, espolvoreadas de blanco. Yo vestía la equipación de invierno. La ruta iba a ser muy larga y no sabía lo que podía pasar en el transcurso de la jornada. Un compañero del club decidió quedarse conmigo, mientras el resto iban a darlo todo.
El primer puerto era de 3ª categoría y, la verdad es que, no sé si fue porque iba conversando con mi compañero de fatigas, ni me enteré. Enseguida, estaba en el segundo puerto, esta vez de 1º categoría, el de Santa Fe. Decidí tomármelo con calma, ya que era largo y, además, no era el último. ¡Tampoco quería que me pillara ningun águila calzada! Cogí un ritmo constante que no me agotara y lo mantuve hasta el final.
Después de 64kms, paré en el 1r avituallamiento y me zampé con gusto una rebanada de pan con tomate y queso y una Coca-Cola. El sol no calentaba y se acercaba un amenazador nubarrón negro. Quizás por eso, en el desvío de la corta y la larga, muchos decidieron cambiar de planes y hacer la corta. Si ya estaba en la cola del pelotón, a partir de entonces, lo iba a estar más, hasta el punto de sospechar que, en cualquier momento, algún ruido de motor detrás mío sería el coche o la moto-escoba. Cada vez que me adelantaba un vehículo y comprobaba que no era de la organización sentía un cierto alivio.
Finalmente, el tercer puerto del día, era tambien de 1º categoría, el de Collformic. Yo no sé qué me había imaginado pero cuando terminé el puerto, me dió la sensación de que no era para tanto... ¿Quizás no hubiera tenido que ser tan conservadora? La verdad es que estaba bien, sin atisbo de pájara ni de cansancio extremo y ya quedaba lo mejor: la bajada y el llano. Fue aquí donde estrené el impermeable, ya que empezó a llover bastante. Además, hacía un frío del carajo, pero ya estaba terminando.
Acabé con un tiempo de 7h48min de pedaleo y muy contenta, porque tenía la sensación que podría hacer 30kms más, que serían los que me faltarían para completar la QH.
1 comentario:
Muy buena marcha Roser, ¡¡ENHORABUENA!! esto ha sido coser y cantar según nos relatas en la crónica. A este paso la QH será un paseo para tí.
Salud y pedales.
Un abrazo.
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