Me gustaría poder escribir una crónica épica y estoica sobre mi cuarto paso por la Maratón de Los Monegros. Me gustaría afirmar que estoy como una jabata y alimentar mi ego con mis resultados obtenidos como prueba fehaciente de mis afirmaciones. Quizás olvidé por un momento que sigo siendo "la chica del montón" y que, a pesar de mis 5500 kms en las piernas, la base está donde está y para milagros hay que ir a Lourdes. Un baño de humildad me ha caído encima como un jarro de agua fría y me ha recordado que no hay que perder el norte de vista y tener los pies en el suelo. Y es que nada ha sido como lo previsto: desde el tiempo meteorológico, que preveía nubes y lluvia y, en cambio, fue sol y calor, hasta la idea de que tal vez este año la masificación desmereciera la jornada y, en cambio, la organización se ha superado a si misma cumpliendo todas las expectativas…
A nivel personal, también, me ha pasado de todo un poco: desde pedalear sin ver absolutamente nada por la cantidad de polvo del desierto desprendida con rabia de las ruedas de aquellos que estaban delante mío, pasando por dos rampas en ambos bíceps femorales simultáneas (momento en el que se me pasó por la cabeza dejarme tirar al suelo, ya que no podía soltarme de las calas), y finalmente una caída tonta sin más consecuencias pero que remata la moral ya tocada de antes. Y es que de la ambición a la avaricia hay un fino límite bien difícil de definir pero fácil de traspasar, aunque haya sido de manera inocente.
De todo se aprende y ahí va mi mirada optimista. Como valoración positiva tengo que señalar que he aprendido a comer en los avituallamientos… Ya no engullo el primer dulce que me encuentro por delante sino que selecciono fruta, sobretodo plátano que, a pesar de las inauditas rampas, creo que fue lo que me salvó de abandonar la carrera, y durante el pedaleo, hinco el diente a las barritas energéticas… En cuanto al tiempo, fue muy similar al año anterior: 6h7minutos15segundos para completar los 120kms, pero en esta edición el circuito ha sido modificado y tenia bastante más desnivel. Otro punto que revela que estoy en mejor forma que el año pasado… Además, las sensaciones subiendo fueron buenas, mientras algunos ciclistas tenían que bajarse de la bici, yo podía tirar más. Y la temporada, todavía no ha terminado. Aun queda mucho por pedalear. Me quedo con eso…




